lunes, 7 de febrero de 2011

viernes, 4 de febrero de 2011

¿Otra hagadá más?

Sí, porque como decía Arthur Miller: “Los judíos nos ponemos muy impacientes al hacer lo mismo, una y otra vez. ¡Debe ser diferente!”

domingo, 21 de febrero de 2010

Citas Libertad

Libertad: El peso más formidable que puede caer sobre las espaldas de un hombre.
Almafuerte

Hay algo tan necesario como el pan de cada día, y es la paz de cada día; la paz sin la cual el mismo pan es amargo.
Amado Nervo
(1870-1919) Escritor mexicano.


La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; por la libertad, así como por la honra, se puede y debe aventurar la vida, y, por el contrario, el cautiverio es el mayor mal que puede venir a los hombres."
Nota: diálogo del personaje Alonso Quijano, en el capítulo LVIII de El ingenioso caballero don Quijote de La Mancha. Miguel de Cervantes Saavedra (1547-1616) Escritor español.

No existe la libertad, sino la búsqueda de la libertad, y esa búsqueda es la que nos hace libres.
Carlos Fuentes. Periodista y escritor mexicano.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Ecuatorianos escriben sobre Israel

El artículo de Raúl Vallejo, Yerushalayim, El Aleph

http://www.raulvallejo.com/index.php

"Es probable que el Aleph acerca del que escribe Borges exista más bien en lo íntimo de una de las tantas piedras de Yerushalayim, ciudad que alberga el espíritu de las tres mayores religiones monoteístas del planeta Tierra. ¿Latirá con fuerza en el interior de una de las piedras de las del Muro Occidental? ¿Resonará el universo en alguna de las piedras sobre las que se asienta el mármol fulgurante del “Domo de la Roca”? ¿Palpitará doliente en aquellas piedras que son parte del camino del Calvario? Yerushalayim es el Aleph en donde todo la espiritualidad del mundo simplemente sucede, tiene lugar como la llama encendida de la fe del ser humano."

martes, 1 de septiembre de 2009

Estuve con Abraham

Estuve con Abraham
Texto anónimo

Estuve con Abraham en su vigilia solitaria
Y leí el destino de mi pueblo en las estrellas

Estuve con Itzjak cuando construyó el altar
Donde su fé y su devoción fueron puestas a prueba

Creo

Creo en el Dios de la creación que me creó con la capacidad de crear.

Creo en el Dios del amor que me creó con la capacidad de amar.

Creo en el Dios de la verdad que creó dentro de mí la capacidad de estudiar, de entender y de discernir entre la verdad y la mentira.

Creo en el Dios de la justicia que exige de mí que trate a mi prójimo como yo querría ser tratado, aún a expensas de mi propio bienestar.

Creo en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob; el Dios de Sara, Rebeca, Raquel y Lea, quien exige lealtad de Su pueblo Israel, así como también el perpetuo dinamismo necesario para buscar continuamente nuevas y mejores formas de trasmitir su Torá y sus valores esenciales a un mundo siempre cambiante y en desarrollo.

Creo en el Dios Único que nos pide que unifiquemos nuestras personalidades atomizadas, fracturadas, y atormentadas por la ansiedad.

Creo en el Dios de la Expiación que espera pacientemente nuestro retorno del error.

Creo en el Dios de la paz que le suplica a la humanidad que ponga fin a la violencia, a la guerra, al odio y a la destrucción y nos ruega que vivamos en armonía y construyamos una auténtica hermandad en este planeta.

Creo en el Dios de la liberación que exige que todas las creaturas vivan en libertad, aceptando las responsabilidades inherentes al ejercicio de la libertad.
Creo en el Dios de la compasión que nos invita a ser socios en la interminable tarea de construir un mundo en el que no haya hambre, ni torturas, ni esclavitud ni miembros de la raza humana olvidados.

Eloheinu, velohei avoteinu, Dios nuestro y Dios de nuestros antepasados, ayúdanos en nuestra incesante batalla para forjar una fe y mantenerla a pesar de nuestras dudas y de las vicisitudes de la vida.

Amén

– Rabino Marshall T. Meyer

Traducido por Ría Okret

Einstein fue un hijo rebelde

Einstein fue un hijo rebelde, un hijo hereje que se hacía la rata, que dejó el liceo, que hacía preguntas poco ortodoxas como en su investigación científica que tiró por el suelo a toda la física newtoniana, que desafío al militarismo y nacionalismo alemán y renunció a su ciudadanía alemana durante la Primera Guerra Mundial, y que también rechazó al judaísmo religioso y a la idea tradicional de Dios. Pero a diferencia del Rashá de la Hagadá, ... sigue leyendo en pág 47