martes, 1 de septiembre de 2009

Estuve con Abraham

Estuve con Abraham
Texto anónimo

Estuve con Abraham en su vigilia solitaria
Y leí el destino de mi pueblo en las estrellas

Estuve con Itzjak cuando construyó el altar
Donde su fé y su devoción fueron puestas a prueba

Creo

Creo en el Dios de la creación que me creó con la capacidad de crear.

Creo en el Dios del amor que me creó con la capacidad de amar.

Creo en el Dios de la verdad que creó dentro de mí la capacidad de estudiar, de entender y de discernir entre la verdad y la mentira.

Creo en el Dios de la justicia que exige de mí que trate a mi prójimo como yo querría ser tratado, aún a expensas de mi propio bienestar.

Creo en el Dios de Abraham, Isaac y Jacob; el Dios de Sara, Rebeca, Raquel y Lea, quien exige lealtad de Su pueblo Israel, así como también el perpetuo dinamismo necesario para buscar continuamente nuevas y mejores formas de trasmitir su Torá y sus valores esenciales a un mundo siempre cambiante y en desarrollo.

Creo en el Dios Único que nos pide que unifiquemos nuestras personalidades atomizadas, fracturadas, y atormentadas por la ansiedad.

Creo en el Dios de la Expiación que espera pacientemente nuestro retorno del error.

Creo en el Dios de la paz que le suplica a la humanidad que ponga fin a la violencia, a la guerra, al odio y a la destrucción y nos ruega que vivamos en armonía y construyamos una auténtica hermandad en este planeta.

Creo en el Dios de la liberación que exige que todas las creaturas vivan en libertad, aceptando las responsabilidades inherentes al ejercicio de la libertad.
Creo en el Dios de la compasión que nos invita a ser socios en la interminable tarea de construir un mundo en el que no haya hambre, ni torturas, ni esclavitud ni miembros de la raza humana olvidados.

Eloheinu, velohei avoteinu, Dios nuestro y Dios de nuestros antepasados, ayúdanos en nuestra incesante batalla para forjar una fe y mantenerla a pesar de nuestras dudas y de las vicisitudes de la vida.

Amén

– Rabino Marshall T. Meyer

Traducido por Ría Okret

Einstein fue un hijo rebelde

Einstein fue un hijo rebelde, un hijo hereje que se hacía la rata, que dejó el liceo, que hacía preguntas poco ortodoxas como en su investigación científica que tiró por el suelo a toda la física newtoniana, que desafío al militarismo y nacionalismo alemán y renunció a su ciudadanía alemana durante la Primera Guerra Mundial, y que también rechazó al judaísmo religioso y a la idea tradicional de Dios. Pero a diferencia del Rashá de la Hagadá, ... sigue leyendo en pág 47